Mi mundo literario

Las creaciones literarias bilingües de Helena Sauras

Quizás sueño

20 marzo, 2017


Prólogo del poemario «Entre la luz, el ocaso, y el contraste»

Quizás sueño, sí, quizás
contemplo la brisa de la ciudad
desde una ventana con prisa.
Recuerdo las estaciones pasar
sin detenerse, veloces, al son, sin olvido.
El pitido de esa ciudad me ensordece.
La vida pasa sin detenerse, mueve sus muslos
provocando la sorpresa al tiempo que transcurre.
Quizás ella también sueña, como yo.
Estamos hechas de la misma historia,
besamos el mismo polvo onírico.
La vida pasa, mueve graciosa sus caderas al compás,
con prisa o no, qué más da ahora que huimos
hacia la incertidumbre de lo que pasará.
La sirena engulle mis sentidos,
esa brisa cierra mis párpados,
ciudad de amores vividos,
toca para mí en la última noche.
Bésame desde el recuerdo y,
transporta mi frágil pensamiento,
hacia la palabra expresada en estos versos.
Bésame con calma, vida.
No huyas de mí. Ni te escondas.
Acaríciame con pausa,
las notas de la fuente se empañan
por mis lágrimas interiores.
Recuerdo. Vivo, sí, quizás…

® Helena Sauras

Poema publicado en la «Antologia 2014 Poetes de l’Ebre»

A Dora y a Pablo les gusta bailar el tango todos los viernes en su salón. Pero hoy Dora se aproxima peligrosamente hacia la escalera movida por la desilusión:

—No habrá otro mañana para ti —pronuncia Dora empujando a Pablo que cae por todos los peldaños—. Doce años ha durado ese matrimonio y el único regalo que he tenido ha sido esta alianza —dice acusándole y cogiéndola de su dedo anular.

Un roedor perdido, de los tantos que corren por la mansión, es el único testigo de su mala acción.

Un reguero de sangre mancha el suelo de madera. Pablo se ha desnucado y muere en el acto.

—Ni toda la riqueza que abunda en ese hogar frío, —se lamenta la reciente viuda— nada, me hubiera hecho más feliz que estrujar a un niñito entre mis brazos. No me diste ni un solo hijo, Pablo —habla con su marido de cuerpo presente —. Y has pagado por ello —añade mientras comprueba que Pablo ya no tiene pulso y le quita su alianza.

La viuda
Imagen Creative Commons de Araí Moleri Riva-Zuccelli

Minutos después, Dora une los dos anillos con una cadena y se los pone en el cuello para usarlos como talismán.

—Me van a proteger contra el silencio y la soledad a partir de ahora —piensa en voz alta.

Frotando los dos anillos, uno contra el otro, Dora descubre como desprenden unos polvos de color naranja. La mujer, sorprendida, decide guardarlos en un frasco de cristal en el estante de la cocina.

—Por si las moscas. Creo que me pueden servir para alcanzar deseos en un futuro.

Anochece en la mansión y Dora intenta dormir, pero no puede. Las sábanas están muy frías y piensa que tiene que deshacerse del cuerpo de Pablo antes de que sea demasiado tarde.

—Mañana va a venir la asistenta y no puede encontrar el cadáver.

Dora arrastra a su marido muerto hacia el sótano. Limpia todo lo que puede para no dejar ni rastro.

***

A la mañana siguiente, Rita, la asistenta, viene muy cantarina.

—Dime qué secreto guardas para venir tan contenta al trabajo —comenta por lo bajo Dora.

—¿Y el señor de la casa no está? 

—No, salió ayer de viaje —se apresura a decir la viuda.

—Qué raro —dice Rita mientras empieza a limpiar los estantes de la cocina—. Juraría que esta mañana lo he visto.

Los ojos de Dora se desorbitan por la sorpresa y el escalofrío que experimenta.

—¡Eso es imposible, Rita! 

—O quizás…. —duda la chica—me lo pareció ¿Qué le ocurre, señora? —Y al girarse hacia Dora y, con el susto en el cuerpo por el tono enfadado que desprende su jefa, el frasco de cristal le resbala de las manos.

Un pequeño ratoncillo, perdido y astuto, ha aparecido en escena y se dispone a comer los polvos mágicos.

—¡Nooooo! —chilla la viuda cogiendo una escoba y dando golpes al roedor.

El pequeño roedor, que ha comido más polvos de los que aparenta, está cambiando misteriosamente de aspecto, convirtiéndose en el niño que Dora siempre deseó.

—¿Por qué mataste a papá? —le pregunta el niño pelirrojo y de ojos verdes a Dora después de la metamorfosis.

Se produce un eterno silencio que solo se rompe cuando la viuda intenta huir de allí.

—Señora, —dice ahora el niño dirigiéndose a la asistenta— rápido, llame a la policía. Tenemos aquí a una asesina.

Rita se apresura a cumplir las órdenes del niño.

***

El juez no tarda en dictar sentencia después de que la policía haya descubierto el cadáver en el sótano. Dora es encarcelada de inmediato.

Por las noches, los roedores de la cárcel chillan y no la dejan dormir. Permanecer en la celda se convierte en un acto peliagudo sabiendo que hay un niño que la espera cuando termine su condena.

La viuda se lamenta pues ya no puede frotar su talismán, porque un funcionario de prisiones se lo ha requisado. Un desasosiego la atormenta pues no sabe en qué manos habrá caído, ni qué deseos está a punto de satisfacer, ni quién lo sabrá usar.

® Helena Sauras


NOTA DE LA AUTORA: Ese ha sido el resultado de mi participación en el taller de escritura de Literautas de este mes de febrero. Tenías que inventar una historia de máximo 750 palabras, que contuviera las siguientes 12 palabras: 

tango, roedor, escalera, talismán, alianza, frasco, viuda, regalo, naranja, mañana, secreto, doce.

Siempre quedará un rastro
de poesía en tus ojos tristes,
de silencio se cubrirá tu respiro.

El viento mueve tu pelo,
en ese latir que tienen los versos.
Callas. Es inaguantable tu mirada.

No fluye la palabra en ese río seco.
Veo molinos en tus ojos parados y grises.
Habla. Comparte tus ideas conmigo,
ya basta de encerrarse en una misma.

Quisiera besar un molino en movimiento,
en el pedestal de tu adiós amargo.
Las palabras que no nos dijimos,
vuelan en la carta de mis labios.

Hoy recuerdo el último vacío,
mi mano parada en el buzón silencioso,
que aprende a escuchar tu rima y su significado.

® Helena Sauras

Imagen Creative Commons  de Nico Sagredo en FlickR
Imagen Creative Commons de Nico Sagredo en FlickR

¿A qué huele tu silencio?
En mitad de la ciudad dormida,
no oigo el llanto de tus ojos parados y tristes,
ni la pared de tu cara estampando ronquidos de versos,
ni la brisa del lunar, partiendo tus labios en dos luceros.


No oigo nada,
porque sin ti, estoy sordo.
No es sonora tu marcha,
discretamente huyes
de mí, fluirían los versos más hondos
si pudiera hablarte. Si pudiera…
oír tus pasos todavía.
Pero ando solo a través del vacío,
a través del duelo,
del doloroso dolor del silencio.


Me late el pulso en la sien.
Entre la postal y las sábanas húmedas,
imprimo una lágrima prohibida,
porque me juré que no te extrañaría.



Luz de sentimiento de seda y agonizante:
la pérdida,
la mía, la tuya; la nuestra:
el pulso de tu huida cobarde.
Que perdí.
Un fin.
Te fuiste sola y sin mí.

® Helena Sauras

Imagen Creative Commons de Laissa Máximo en FlickR
Imagen Creative Commons de Laissa Máximo en FlickR

¡Buenos días!

El autor del segundo poema que he publicado en mi página de Facebook es de Pedro Salinas. Lo habías adivinado… ¿verdad? Si lo sabéis, no os dé corte escribirlo. Si os equivocáis, no pasa nada… Podemos volver a jugar a las adivinanzas…

Rondaba el 1997 cuando descubrí a Pedro Salinas en clases de COU, porque es un autor que me entró en selectividad y que comenté. La verdad es que me encantaba su poesía, sencilla, y a la vez tan trascendental.

En este poema podemos apreciar una lucha entre el ayer y el hoy. ¿Habéis intentado atrapar un beso del ayer en vuestra memoria recordándolo? ¿A qué sabe lo efímero, lo inalcanzable? ¡Es tan corto el amor! El beso dura tanto como un relámpago, qué comparación más corta. Su recuerdo navega en la memoria del yo poético a la velocidad de la luz… Ufff, qué rápido, da hasta vértigo…

Atención al último verso: “te estoy besando más lejos”. El autor no besa unos labios carnosos, no. Besa el recuerdo de un ayer: un milagro que dura lo que él elige y puede quizás recrearse en “las bocas juntas del beso que se besaron”.

Ni qué decir que me encanta ese poema. Seguimos con los poemas, adivinando, participando, sintiendo, aprendiendo.

¡Hasta la vista!

 

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Imagen Creative Commons, «Beso al vacío» de Camila Mojica en FlickR

 

PLEASE REMEMBER:


26 agosto, 2016

¡Buenos días!

Empieza el último finde del mes de agosto. Sed moderados en la carretera, no corráis y sobretodo no bebáis. De cara a septiembre he pensado en dedicar dos días a la semana a la literatura y lengua catalana en el blog, el resto de días lo dedicaré al castellano.

Os dejo esta encuesta para que valoréis los días que más os interesa que lo dedique al catalán. Pondré relatos y poemas míos propios. Comentaremos libros de la literatura y la biografía de autores catalanes como Pompeu Fabra, etc.

Espero que contestéis la encuesta y tomaré una decisión que comunicaré en el mismo blog.

Llengua Catalana Iimg_litcontemporaniaI