Otro verano nos baña la piel

Verano, interpretando nuestro amor

POEMA 11: “Entre la luz, el ocaso, y el contraste”

Otro verano nos baña la piel,
y yo, besándote intensamente la espalda,
porque no puedo hacerlo de frente,
Escribo en mi diario personal.

Diré que todo me hace sombra.
Soy la otra en esos días largos:
pardo, el contorno de mis ojos,
parco, mi sueño por no tener sosiego,
silencio, el secreto de mis labios,

Creo que un siseo desafortunado,
aumentará la sospecha en tu mujer.
Algún día cercano, nos sorprenderá.

Disimulan sentimientos mis gestos,
firmas autógrafos a tus seguidores,
Te sigo desde una distancia aparente,
porque yo soy la autora de tus sueños.
¿No crees, amor? Regálame una sonrisa.

Ese oscuro día,
mancho de carmín el cuello de una servilleta.
Inocentemente, tu camisa se asusta.

Nuestro fruto, un bastardo

Verano, interpretando nuestro amor

POEMA 10: “Entre la luz, el ocaso, y el contraste”

Sin moraleja, nuestra relación.
Sube una ceja sinceramente,
que me envuelva tu facción,
tu gesto, sorprendido al verme.
Una fabulosa fábula te relataría,
pero es tan oscura la realidad…

Siento pavor al pensarlo,
nuestro fruto, un bastardo;
rechazado por esta sociedad,
aún sin madurez de edad.

Voy a arreglarlo, a volar
por cielos extraños, extranjeros.
Pero la sangre me sorprende
en el aeropuerto. Me desmayo.

Aborto espontáneo, una palabra
tuya hubiese bastado
para que naciera la tranquilidad.
en mi rostro. Una lágrima muere
en la comisura de mis ojos, reprimida.

Tú no estás. No existe divorcio
en la punta de tus labios,
interpretando un papel estás,
Atado a ella de por vida,
vuestra unión es inquebrantable.
Lloro al tomar conciencia.
¡Es tan áspera la espera!
Me enseña el día, su alba más amarga.

Un piano repiqueteaba

Verano, interpretando nuestro amor

POEMA 9: Entre la luz, el ocaso, y el contraste

Un piano repiqueteaba una melancólica canción.
En el restaurante de tus labios,
comía con avidez y gana.
Acariciaba tus notas al recibirlas,
su olor a tinta perfumada, una bendición.
¡Qué grato aquel mensaje que anunciaba
un nuevo encuentro! Fulgor en mis entrañas.

Con donaire te miraba.
Tus ojos eran volátiles
en contacto con los míos.
Se escapaban de ellos las ajenas miradas.
El contacto de tus manos, melodía insuperable,
tejiendo una novela en mi diminuto cuerpo,
cada caricia, un capítulo sin fin.

Interminable nuestra historia. Así la sentía.
Sin temor, la vivía como algo mágico, inhumano.
Un piano se atranca en mitad de la melodía,
impropia fortuna que me desnuda sin mesura.

Quise gritar

Verano, interpretando nuestro amor

POEMA 8: “Entre la luz, el ocaso, y el contraste”

Quise gritar a los mil vientos
que te había conocido,
aspavientos murieron al contenerse.
El silencio se aplacó en el teatro de mis labios.

Despacio, nuestra relación constante,
como una hormiguita al trabajar,
pero cuántas cigarras cantaban en julio
entre el público, aplausos para verte actuar.

Tú tenías mujer, familia entera;
yo solo tenía un sueño: dirigir tu profesión.
Pero era un simple decorado de la función,
una extra con mucho interés en escalar.

Puse en acción mi llamarada más envolvente,
y te eclipsé con mis ojos de ninfa.
Desde aquel instante, me llamaste cada día,
oír tu voz, agitarse el pulso.

Tú también te enamoraste, como un adolescente,
en pleno calor veraniego, con el sudor brotando como perlas.
Las estrellas brillaban más densas en sus cortas noches,
inoportuna tu caricia, pesaba más que el plomo.

Me empapaba la vida ya presa de ti,
espesor que nos cubría por guardar apariencias,
esconderse en el claro bosque,
decidiendo el guion de nuestra fingida película.

El escenario de tus labios,
vive en cada fotograma de mi recuerdo.
La rama del destino
me cala más que el frío viento.

Curvas de sangre en pdf

Tienes en tus manos 28 poemas de mujer con 28 grafías y/o fonemas de nuestro alfabeto distintos. Los poemas están ordenados alfabéticamente, pero pueden leerse independientes. Con cada uno te sumergirás en su propia historia.

La poesía de Curvas de Sangre gira entorno al número mágico del 28, ciclo menstrual y de la luna. A su vez, cada poema está compuesto por 28 versos.

La obra puede considerarse como un mosaico lleno de simbolismos. La autora ha creado un mundo propio cargado de sensibilidad y subjetivismo. Con su ritmo y estructura, espera atraparte y no dejarte indiferente.

Curvas de sangre experimenta con el lenguaje llevando la figura retórica de la aliteración hasta el extremo. A través de los fonemas y su repetición, expresará diferentes injusticias que sufre la mujer en nuestro mundo actual.  Son 28 temas de actualidad del siglo XXI, donde cada protagonista se expresará a través de la autora, que la observa y decide contar su historia. ¿Estás preparado para empezar?

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Carla, poema en imagen

Con tu figura de fiesta,
acompañabas el eclipse de las luces,
bailabas el eco de la luna lista
combinando cócteles de comprimidos.

Horas antes, capricho de un canto,
hojas caducas bañaban el asfalto,
cuatro círculos quemaban curvas,
en un reducido espacio.

Y el tiempo… y el azar… Malditos, juguetones,
con un simple polvillo de breves segundos
confunden el tránsito en el instante efímero.
Carla, choque seco, cabeza contra los cristales.

Bocinas, caminos de sangre bajan,
a tu lado tu compañero,
permanece ciego como la niebla,
y la culpa poco a poco abraza.

Circula el oxígeno que reviva el alma
aunque, a pesar de todo, siete cielos se apagan.
En tu cintura cálida,
cipreses y cementerios en calma.

Flores como la escarcha tiemblan,
cubren en la triste penumbra
tu cadáver tibio, Carla,
luz inocente reventada.

Helados nuestros corazones,
bajo un pino se apiñan
compañeros, de una joven vida,
sin ti, fugaz y esquinzada.

MARTA, POEMA EN IMAGEN

Ola de acuarela el alma,
de fría niebla decorada,
helada marea afligida,
de agitada pugna encogida.

Calmada y cerrada, tu mar
Mediterránea, no engullía tristeza,
ni la sombra de los cristales salados,
rugidos internos de tormenta.

Curvas te condujeron al exilio,
a tierras áridas, doradas y tan llanas
si no fuera por la cima del campanario
con su cigüeña de vuelo pausado.

Poniente allá, por fin, la mar perdida
donde afloran ramos abismales de olas,
último paraíso del Cabo de Fisterra,
golpeando, espumosas, acantilados.

La marea viva engulle un sorbo de sal;
tu mar profundo, Marta, de lágrimas
al viento como valles de perlas,
fundiéndose al lamento de las gaviotas.

Y es el horizonte, fuego encendido,
quién despierta el hogar de centellas
rojas, volcán del alma encendida,
consumida, peregrina, al bramido del océano.

Son vieras de estrellas inmigrantes
las oscuras rocas
de tus sentimientos aliviados;
fina arena entre las piernas.

Paula, poema en imagen

Imagen

Paula

¿Qué esculpirá el tiempo
después de una ruptura paralela?
Puede ser que el polvo haya permitido tejer
pálidas páginas privadas,
donde la lluvia todo lo borra.

Desmesurada la barriga, nueve meses
pugnan y palpitan por salir,
disfrazados disimulan largos sufrimientos
y un pánico punzante y preciso.

Naciste en un día húmedo,
como una pulpa, pequeña Paula,
con los pies mojados y los párpados tristes,
Fuiste heredera sin padrón, en plena noche
pobre, sola y abandonada.

Con el puño en la boca,
tu primera palabra,
cayó en un pozo profundo,
la segunda en un matojo de pinchos,
y, pellizcada el alma, hablaste precoz.

El tiempo con breves pinceladas,
transforma el cuerpo pueril y pinta curvas
finas y frutadas: los pechos como manzanas,
el pubis de melocotón, muslos como peras.

Te perjuraron amor eterno,
y sin cuentos de princesas te enamoraste,
Paula, hasta mariposas volaron
como primaveras pasajeras prolongadas,
aunque, a pesar de todo, no fueron perdurables.