Mi mundo literario

Las creaciones literarias bilingües de Helena Sauras

T’enlaires enmig d’una pluja de colors:
la moda se’t presta al ball de les càmeres
Nova York, Milà, París, Gaudí, Cibeles,
passarel·les de fines corbes
on la lluna, llimona d’èxit, et despulla.

Ets la llavor minúscula d’una tallada de meló,
pelleringa il·luminada pel flaix enlluernada,
espiga de blat al vent de la fama,
plomall brillant com una llança de fulles,
malgrat el mirall t’enganya apagats els llums.

Laia, no ets retall de la síndria indefinida
que busca la saó d’una lluna plena.
Els teus llavis, ventalls vermells,
han caigut al llaç de la balança
venent al detall una part de tu.
Els teus ulls, estels minvants,
confonen la imatge entre llàgrimes.
I els peus, amants del tacó d’agulla,
han creuat una falsa línia d’equilibri.

Consumits els dies d’aliment:
torrades amb mantega de cacauet,
coulants de xocolata blanca,
crêpes de plàtan banyats amb rom,
flams de llet amb sucre cremat;
t’apagues com la lluna nova.

I és l'ela defallida del teu nom,
suc àcid recollit de la maleta,
qui ara t’acluca les despulles.

COMENTARI DE TEXT DEL POEMA «LAIA» DE «CORBES DE SANG»:

Aquest poema consta de cinc estrofes irregulars.

El tema del poema és la bulímia i és una crítica als que mesuren la figura de la dona fins al punt de que aquesta, per seguir les pautes i els cànons de moda, acaba malalta.

El fonema treballat és el de la lletra ela per ser la lletra més prima de l’alfabet.

La primera estrofa ens presenta el món de la moda a través de les models que desfilen per les passarel·les. Cita cinc llocs ben coneguts de la moda de cinc ciutats importants: Nova York, Mila, París, Gaudí i Cibeles. La lluna, que seria el mirall, però també una metàfora de l’èxit, despulla a la protagonista del poema per descriure-la a la segona estrofa. Fixem-nos també que l’èxit és descrit amb el fruit de la llimona, que és àcid com el vòmit.

Ens diu que és molt petita i la compara amb una llavor de meló. Diu que és només pell i ossos i que està molt prima. A més a més, s’enlluerna pel flash de les fotos i balla al vent de la fama. Té els cabells llargs i brillants, però una vegada apagats els llums, el mirall l’enganya del que percep.

A la tercera estrofa els jo poètic la descriu dient-li el que no és, però ella es pensa que sí. No està grossa, no és síndria, ni és lluna plena.

També li diu que ha caigut al llaç de la balança, i que ven el seu pes. I que sobretot s’ha desequilibrat al creuar aquesta falsa línia que hi ha entre la salut i la malaltia.

La quarta estrofa fa referència al menjar que menjava de manera desmesurada i impulsiva abans de que el remordiment l’impulsés a vomitar-ho. Per això el menjar que hi apareix és molt dolç, capriciós i calòric.

Per últim, l’ela defallida del seu nom, que és la seua inicial i està personificada, recull el suc àcid del seu vòmit i li acluca les despulles, perquè la Laia s’ha mort de desnutrició.

Photo by Pixabay on Pexels.com

Cuando parecía que decía algo gracioso, algo repentino acudía a tu frente, la arrugabas, me mirabas y entonces te reías. Hoy me quedo con ese distante recuerdo que en ocasiones me abruma: el de tu risa. Tú estallabas en ese complejo acto y yo me creía en parte responsable, porque sabía que había sido desencadenante.

Me sentía muy a gusto de que te rieras conmigo, aunque ahora devoro soledad en cada desayuno, que es el momento del día en el que estoy más hambrienta. Después de haber pasado la estrecha noche veraniega entre calores e insomnio, solo me queda el despunte de un recuerdo, que intento trazar nada más levantarme. Antes de olvidarme de todo, de ti y del estallido de tu risa.

Esta mañana el ancho mar de mi memoria se desborda hacia momentos que pasé contigo, que me parecen inolvidables. Momentos en que reíamos juntos todavía, en que las payasadas y la complicidad estaban aún presentes.

¿Por qué un día la apagaste y echaste a volar? Te empezaste a ir antes incluso de que me diera cuenta. Tu risa ya no estaba presente en ninguna de nuestras conversaciones. Y no me acompañaba en ese camino arduo de la existencia.

Días después, tu silencio se convirtió en sonoro y bien visible ya que se podía cortar a rodajas. Sí, en eso se había convertido nuestra relación porque no teníamos nada que compartir ni que comunicarnos.

Quiero pensar que recogiste tu risa para compartirla con otra en años venideros. Quiero pensarlo, muerta de celos, porque me resisto a creer que estoy aquí, arrodillada en tu tumba y trayendo flores cuando querría recibirlas.

Ya no sé qué rosa pincha más, si tu traición al negarte a la vida, o la mía por ser tan ingenua. No lo supe ver. Ahora la culpabilidad me arrastra por caminos de dolor. Y desayuno entre bocados de esa realidad e intento aprender de ella. Porque ya no, ya no te reías…

® Helena Sauras

Escucha «Ya no te reías» en audio
Escucha el relato en audio.

Cuando leas esta carta, ya habré partido. No me odies, no me ames, pero sobre todo no me busques. No creo que nos volvamos a ver. Mi rostro se irá diluyendo en tu mente hasta cubrirse de sombras. Al final, ya no me recordarás con precisión. He tirado todas las fotos de los dos incluida la que guardabas en tu cartera, incluidos los archivos del ordenador. He sido meticulosa en borrar mi rastro, de lo que fue y de lo que pudo haber sido, pero sin duda ya no será. Ya no…

Me cortaste las alas el día que apareciste en mi vida. Tardé en saber tu nombre, pero te fijaste en mí y tus ojos resplandecían. Te enamoraste de mí y yo, que estaba sola en ese momento, me sentí más joven de nuevo. Tus labios tímidos me transportaron tu primer aliento fresco. Fui una presa fácil. Me llenaste de luz que, poco a poco, fue decayendo. Tus besos ya no me sabían a miel, eran mar de lágrimas bañadas.

El primer golpe cayó sobre mí desde tu mano ancha. Me desfiguró un trozo de mi rostro, que se resistía a irse del todo. De repente, te tuve miedo e intenté escabullirme, pero tú siempre reaparecías. Me pedías perdón por haber sido tan brusco y me jurabas que aquello no se repetiría. Me costaba creerte, pero al final lo hacía. ¡Me sentía tan desvalida! Eras cal y yo era tu arena. Mezclados ya los dos, esculpías la masa gris de mis recuerdos retenidos. Y su forma adquiría otra consistencia difícil de materializar, diluida en el olvido.  El tiempo volaba y se agitaba en mis entrañas que se contraían y palpitaban ansiando otro amanecer alcanzable.  Tú te ibas y me dejabas dormida en la cama sin olvidarte de darme un último beso en mi frente. Al despertarme, miraba a mi alrededor y sentía tu vacío. Con mis manos temblorosas, me era difícil seguir mis hábitos durante el resto del día. No te añoraba, porque sabía que volverías, a darme agua sin tener sed, a impregnarme de todo lo que fui. Eras el que tomabas las riendas de nuestra relación.

Tu voz cantante la oía a todas horas, en la ducha, mientras el chorro de agua fría me besaba la piel, porque ya no sabía distinguir la temperatura; en la cocina, mientras el olor a gas rodeaba el ambiente pues había obviado apagar el fuego;  en mi dormitorio, delante del armario, pues no sabía con qué prendas vestirme, si de invierno o de pleno verano. E incluso en la calle, vagaba desorientada, hasta que un alma caritativa me acompañaba de vuelta a casa.

Sí, tu voz me acompañaba. Vergüenza debería darte haber entrado así en mí, de sopetón, sin avisar siquiera.

¿Enamorada? Tal vez. O eso creí, que mis recurrentes vacilaciones eran fruto del amor, despistes sin importancia. Habías causado tal huella en mí, que la llevaba impresa en mis pasos calzados con zapatillas de estar por casa entre el bullicio. La gente me miraba extrañada y me señalaba sin cesar, podía llevar un abrigo de pieles en el mes de agosto. Las voces de la pequeña ciudad en donde vivía se alzaron y alertaron a mi hija que, a partir de entonces, me vigiló desde cerca. Es más, hasta se trasladó a vivir en mi casa mientras tu presencia se hacía más fuerte. Me amenazabas con dejarme. Mis pensamientos alborotados se oxidaron. Te amé y te odié al mismo tiempo sin llegar a distinguir los sentimientos. Me alteraste y gritaba a todas horas. Avanzabas deprisa y me ataste en la cama. Y entonces, después de engullir la pastilla, solo quedó el silencio, duro y doloroso.

Pero no, de fondo oía la música de tu voz atenta, me cuidabas mientras mis ojos se cerraban. Era tu trabajo. Eras el asistente que contrató mi hija para sentirme querida, suplantaste el cariño que ella no podía darme por andar siempre ocupada. Fuiste un halo fluorescente entre mis venas pálidas y viejas. Pero a ti, Germán, no va dirigida esa carta, quiero que se la hagas llegar al responsable de todo ello, el que me ha hecho perderlo todo poco a poco. Te la he dejado colgada en la nevera para que la encuentres fácilmente. No me busques. He salido por tierra, mar o aire, qué más da ya ahora que me encuentro lejos.

Sin ti, el mundo se abre y me llueven distintas posibilidades que aprovecharé. No te quepa ninguna duda. La sensación de libertad me invade.

Andaré sin descanso, libre, entre las copas de los pinos, mientras mi nombre, Azucena, florecerá antes de borrarse de nuevo. Antes de que el ciprés me tatúe la espalda con su copa fina. Antes de que el Alzheimer, tu nombre, en este breve momento de lucidez, vuelva a besarme los labios de cartón con su manta de cuero negro, correré sin sosiego. Porque mi voz, sin ti ya, me es debida. Mi voz que habla sin irse por las ramas quebradizas del olvido. Mi voz, la que tanto echaba de menos, se instala en mi garganta para gritar a los cuatro vientos que no te echo de menos.

Tu olvidadiza y huidiza víctima

® Helena Sauras

Photo by katie johnstone on Pexels.com
Júlia, vestit llarg i nivi,
una cua generosa arrossega 
la gerdor del moment,
jurament de recíproca fidelitat.

Per al teu dia han crescut
flors primaverals, gemmes jovials
que s’enreden en un ram,
delicades, justes i elegants.

Dia de joia, celebració d’enllaç
anells que uneixen més que mai,
signatures entrellaçades
i esclat d’arròs que plou al compàs.

Brindis de cava alçant les copes ben alt,
menjar copiós de fins sis plats
i els peus movent-se al ritme del ball
que grata la melodia dels familiars.

I ara ve la tirada del ram,
les joves fadrines s’arramblen 
per empomar-lo, xiscles i rialles
fins que el rep l’afortunada.

A la nit, junts jaureu al jaç,
caureu al joc del frec,
giravolts i giratombs al tàlem
que eclipsaran la lluna del mirall.

I a l’endemà fareu un viatge
tots dos més dolç que la mel,
un vol per l’aire ple d’esperança,
somnis i encant per conservar.

® Helena Sauras Matheu

COMENTARI DE TEXT DEL POEMA «JÚLIA» DE  «CORBES DE SANG»:

Són vint-i-vuit versos repartits amb set estrofes, estructura que es repetirà a la major part dels poemes. 

El tema del poema és la celebració d’una boda. La protagonista es diu Júlia i escenifica la joventut.

Treball del fonema africat postalveolar sonor que el trobem amb les lletres “g”, “j”, depenent de l’ortografia de cada paraula que hi apareix.

El poema s’inicia amb el vestit de noces de la Júlia, que porta una cua generosa i l’arrossega disposada a casar-se (“jurament de recíproca fidelitat”).

La segona estrofa fa referència al ram que porta la Júlia i es descriuen les flors que hi porta que són “delicades, justes i elegants”. Ens situa també la boda a la primavera, que és l’inici de la vida.

La tercer estrofa ens descriu la cerimònia: els anells, les signatures i l’esclat de l’arròs.

A la quarta estrofa ens descriu, el brindis, l’àpat i el ball.

A la quinta estrofa es passa a l’acció amb la tirada del ram, que l’empomarà una fadrina afortunada.

A la sexta estrofa ens descriu l’acció que passarà al llit de les núpcies (“tàlem”) fins a eclipsar la lluna del mirall.

Per últim, a l’estrofa final ens parla  del viatge de la lluna de mel. Sobretot el poema posa èmfasi en l’últim verb que hi apareix “conservar” per a què la felicitat del principi, les il·lusions i els somnis s’allarguin en el temps.

Photo by TranStudios Photography & Video on Pexels.com
Sona l’ànima, aquest xiu-xiu
que et cala, aquest xim-xim
que brolla de la font dels teus ulls,
on xapotejaves mirant-lo, besant-lo, 
tocant-lo. Ja no. Tot és boira encrostada. 

El record et cau com un xàfec, Xell,
alces la mirada en aquesta xarxa d’estels
buscant un tros de cel perquè et parlaren de la xauxa.
I ja no hi creus. Res. Tot és cremor i cendra.

Ruixes el nínxol de fràgils pensaments ,
la tristesa avui  t’esgarrinxa la ment,
de nou un rínxol et cobreix de tel els ulls
i, xopa, surts del jardí de la vellesa.
Sola, Xell, has perdut el teu mar preuat.

La teva inicial, l’aspa d’un molí en quarantena,
que gira i es creu morta, que aguanta la pena
de la xacra crua que s’ha escurçat.

Xell, aquells temps no tornaran,
quan tot era blau: mar i cel,
quan xalaves i la vida et somreia
sol i lluna, blanc i negre;
l’absència de color no et distreu
de la pèrdua de l’ésser estimat.

Silenci...Dol, Xell, fins quan?
Un mantell de cotó fluix
en aquest instant
curt i efímer
et posaria a l’ànima.

® Helena Sauras Matheu

COMENTARI DE TEXT DEL POEMA «XELL» DE «CORBES DE SANG»:

El poema s’estructura en sis versos desiguals.

El tema del poema és la viudetat. La Xell s’ha quedat vídua.

Treball del so de Xeix (“x”) que apareix en múltiples al·literacions.

El poema s’inicia amb l’ànima de la Xell que li produeix dolor. A més a més, plora perquè tot és boira encrostada. Tot i que ha passat temps de la seua viudetat, s’ha estancat en aquest sentiment i té molts records com demostra la segona estrofa. Ha perdut la fe també. Li parlaren de la vida eterna, però ella ja no creu res. Sent cremor per dintre.

A la tercera estrofa, hi ha una visita reiterativa a la tomba del seu marit. Li posa flors en forma de pensaments. Doble joc de paraules, entre la flor que és fràgil i els seus pensaments propis que també ho són. Torna a plorar i amb l’aigua ha avançat el temps i s’ha fet vella. Està sola, perquè ha perdut el seu mar preuat. Aquí hi ha un doble joc. El mar simbolitza el seu marit Mar = mer; ella és cel, Txell (Cel). Meritxell vol dir etimològicament “mar i cel”.

La quarta estrofa fa referència a la seua inicial que és X. Si s’escurça i es gira es converteix en una creu. Aquesta creu és la que ella arrossega i li pesa molt. Aguanta la pena de la malaltia crua (xacra) que s’ha encongit.

A la quinta estrofa, assistim als contrastos. El temps del color blau s’ha acabat per sempre, quan mar i cel eren junts. El temps de xalar i somriure s’ha acabat. Primer contrast: sol i lluna; segon contrast: blanc i negre. La Xell s’ha vestit de dol, que és l’absència de color i aquest color negre no la distreu i, el seu marit està sempre present.

Per acabar, la Xell viu en silenci des que guarda dol. I no sap fins quan durarà. El jo poètic s’implica quan la veu patir tant i li posaria un mantell de cotó fluix a l’ànima, en aquest instant curt i efímer de l’existència.

Traducción del poema de XELL al castellano
Els ulls lliscaven lliures,
llepant les lletres dels llibres.
Eren dos llumins encesos,
estels brillants i vius,
que encenien el rostre.

De sobte, un raig de sang 
apaga un llumí. És negra nit.
L’absència és una taca d’oblit,
dos lliris blancs ploren les galtes.

A la llar, Llúcia, ja no és el mateix:
el mirall reflexa un buit de sensació
imagines colors que no tornaran,
I, a les palpentes, traces l’òptica paral·lela.
que xoca contra un costat de tu.

Un costat que existeix malgrat no veus
ull dret obert, les coses que t’envolten.
En solitari, tres punts màgics s’esborren
I descobreixes la bidimensió al conduir.

Ara llegir és complicat:
formigues diminutes ballen 
la dansa de la llum apagada
I amb els dits ressegueixes un camí
pla i suau com el teu vestit de lli.

Llúcia, la meva lletra tremola
quan no somrius a la vida,
quan et fito des de la cruïlla on em trobo.
El meu esperit lloa el teu encant
borni, allarga’m la mà i abraça’m.

® Helena Sauras Matheu

COMENTARI DE TEXT DEL POEMA «LLÚCIA» DE CORBES DE SANG:

El poema s’estructura en sis estrofes desiguals.

El poema tracta el tema de perdre part d’un sentit, concretament el de la vista, i superar-ho. Adaptar-se a les adversitats de la vida quan aquesta et pren.

Treball del fonema palatal “ll”.

El poema comença amb la descripció dels ulls de la protagonista, abans de sofrir cap mal, que lliscaven lliures i amb la sinestèsia i al·literació “llepar les lletres dels llibres” (llegir). Els compara amb dos llumins encesos.

Però, de sobte, perquè molts de mals apareixen així i sense avisar, la segona estrofa explica com va aparèixer aquest mal i el què va fer. Una gran hemorràgia va apagar un dels llumins. En compte de plorar els ulls, ploren les galtes, en aquesta absència que li ocasiona la pèrdua de part de la visió.

A la tercera i quarta estrofa el poema explica què li ocasiona a la Llúcia aquest buit de visió: marxen els colors, xoca contra un costat al caminar, se’n van les tres dimensions (tres punts màgics s’esborren) i apareix el món bidimendional (dues dimensions).

A la quinta estrofa, aquest ulls ja quasi no llegeixen perquè és més complicat. Les lletres les compara amb formigues, perquè costa més distingir-les i s’han fet més petites (“diminutes”). Intenta llegir amb els dits, però no se’n surt, perquè amb aquest llibre és pla i suau com el seu vestit de lli, i no està adaptat al Braille.

A la sexta estrofa és quan el jo poètic s’implica quan veu a la Llúcia trista i sense somriure a la vida. Mentre escriu el poeta, la seua lletra tremola. Aquest jo poètic lloa el seu encant borni, intenta veure coses positives en ella i que ho superi, i li diu que li doni la mà i l’abraci.

Photo by Allen on Pexels.com