Tomasa, poema en imagen

En el tren, la vida que te separa,
nadie sabe lo qué te depara,
la infidelidad reiterada no se repara,
Tomasa para la fuga se prepara.

En el primer vagón, te sientas, el otoño ya entrado
te vacía el rumor de los latidos,
la traición es un pincho afilado
que se te clava, con un gesto te quitas el anillo.

Las estaciones pasan, recibes llamadas que ignoras
y, otras, se pierden de prisa por el tránsito
que te recorre, el vientre rompe la tela y crece:
no es imagen de ilusiones soñadas de otros tiempos,
crece el vientre tierno que conecta tu ombligo
con un futuro de incertidumbres que te acunan.

Billete extinguido, bajas, dibuja el atardecer
una tajada de sandía en el horizonte, tu vientre
una naranja que crece en el solitario árbol
de tu existencia tocada y del revés.

Tomasa, nueve meses después,
he visto la luz no impúdica de tu pubis,
sin padre reconocido, dos gemelas,
cuando todo se rompe, salen tranquilas.

El olor de este viento de atardecer
enciende el amor maternal, que guarda
como una loba salvaje sus tesoros.

Y ahora, yaces más mustia, cuando ya has dado
todo tu jugo, tus pechos exprimidos caen
aunque tu sonrisa por las nubes se alza.

Audiorrelato de “La cuerda y el delfín”

Vídeo

A Enrique, Ana, y Emilio con amor

 

Con motivo de “El día de la Salud Mental”, 10 de octubre, os he enlazado este relato que escribí en el año 2013. Espero que toméis conciencia de los “locos” y no los rechacéis por tener una enfermedad. No lo hacen expresamente. La locura siempre ha sido como un estigma contra la que la padece y los familiares que también están sufriendo alrededor del ser querido. Se ha rechazado por la sociedad, desde hace más tiempo que de Juana La Loca. ¡Mirad si ha llovido desde entonces!

El cerebro es un órgano más del cuerpo y, si enferma, necesita acudir a un médico (psiquiatra) para que le ponga solución. Los fármacos se tienen que tomar según prescripción y seguimiento medico. Siempre. Un abrazo y a continuar con nuestra vida.