Mi mundo literario

Las creaciones literarias bilingües de Helena Sauras

Hoy os explicaré cómo me siento en mi tierra en esta opinión. Desamparada y silenciada serían dos adjetivos, que podrían definirme en los últimos años.

Se tiene que ser valiente para decir que te sientes española y catalana; o catalana y española en la actualidad. Porque el orden de factores no altera el producto, y tampoco me siento más de uno, que de lo otro. Podríamos decir que ambos términos están empatados.

Desde tiempos del expresidente Mas, que tuvo la idea de dividir a Cataluña, y enfrontar a la sociedad, que lo vivo. Desde el principio, y desde el 9N, en el que pude experimentar cómo alguien de mi entorno cercano, llamaba a mi puerta para preguntar sobre mis ideas políticas. Me asombré de lo fácil que era poner una cruz en mi nombre y señalarme como “mala patriota”, que supongo que era lo que buscaban para hacer un “censo” ficticio para poder ir a “votar”. Me mordí los labios y no abrí la puerta, pero me sentí muy atacada. Preferí callar antes que enfrentarme a esa persona. No sé si por miedo, cobardía, o para continuar con la paz vecinal.

Después, tuve que ver y aguantar durante días cómo se habían apoderado del mobiliario urbano, pagado con los impuestos de todos, para usarlos con fines partidistas. Me dio asco, y sentí incluso ira, cosa que me asustó.

Si no estás con ellos; estás contra ellos, piensan. Y no, no es que esté contra ellos, pero no me creo las falacias que han montado para construir un “país” hecho a su medida, excluyendo y solo gobernando para ellos. Vivimos en la dictadura nacionalista, que intenta independizarse del resto, y ya estoy cansada. Sí, creo que hastío es la palabra que mejor define mi estado de ánimo de hoy.

Ahora, nos llevan a otro montaje suyo. Lo llaman 1-O, y todavía quedan unos meses para continuar desafiando a España. Me da vergüenza ajena. No piensan en los ciudadanos y mucho menos en la convivencia. Yo nací en esta tierra, y para mí la democracia no es intentar saltarse la constitución española a la torera. Los ciudadanos merecemos respeto y, quién gobierne, lo haga para todos.

Una española catalana

25/07/2017

Photo by Kaique Rocha on Pexels.com

Un sacapuntas despuntaba el alba

17 abril, 2017


Primavera, deshojando cuentos

POEMA 3: «Entre la luz, el ocaso y el contraste»

Un sacapuntas despuntaba el alba.
Dibujaba con palabras en el folio.
Mi trazo se borraba por la goma al corregir
mi escritura en clase. Una maestra, en mis juegos
encarnaba. Enseñar, y aprender con la sonrisa
en los labios, que beben con avidez, sabiduría.
Equivocarse al saltar a la comba.
Caer, y levantarse con las rodillas peladas.
Reír con los dientes de leche caídos, sin vergüenza,
inocencia que acalla fierecillas en el patio.
Pelotas rebotando contra el suelo, encestando
sin parar amistades. Compañeros en la calidez
del recreo. Algarabía de pensamientos que nacen
desde mi recuerdo. Aquí estoy, con el lápiz deslizándose
de mis dedos, sin punta ya, con la oscuridad se apaga.

®Helena Sauras

Ocaso primaveral

28 marzo, 2017


Primavera, deshojando cuentos
POEMA 1: «Ocaso primaveral» del poemario «Entre la luz, el ocaso y el contraste»:

Fluye la vida hacia el ocaso,
un soplo de finales de marzo,
me hizo respirar la primavera.
Nací cuando el día crecía en aroma,
un pétalo sesgó mi rostro de ausencia,
la memoria no es sólo lo que uno no olvida.
Nací entre la luz, el ocaso, y el contraste.
Entre las olas de esa lluvia de abril,
se empeña la ventana del recuerdo.
Ocaso primaveral que desata esa fina brisa
de mi ombligo. Una herida abierta en la entraña.
Nací. Llené mis pulmones de futuros respiros.
El día decae hacia una plácida primera noche.
Llena, la luna preside mi malestar que cruje mis sentidos.
Fue la noche más inexperta por ser la primera;
sin experiencia en eso del vivir, nací con ansias de crecer,
sin poder creer que esa vida fuese tan mía,
sin querer perder la oportunidad del durar todavía.

® Helena Sauras

Publicado en Antologia 2014 de Poetes de l’Ebre

Quizás sueño

20 marzo, 2017


Prólogo del poemario «Entre la luz, el ocaso, y el contraste»

Quizás sueño, sí, quizás
contemplo la brisa de la ciudad
desde una ventana con prisa.
Recuerdo las estaciones pasar
sin detenerse, veloces, al son, sin olvido.
El pitido de esa ciudad me ensordece.
La vida pasa sin detenerse, mueve sus muslos
provocando la sorpresa al tiempo que transcurre.
Quizás ella también sueña, como yo.
Estamos hechas de la misma historia,
besamos el mismo polvo onírico.
La vida pasa, mueve graciosa sus caderas al compás,
con prisa o no, qué más da ahora que huimos
hacia la incertidumbre de lo que pasará.
La sirena engulle mis sentidos,
esa brisa cierra mis párpados,
ciudad de amores vividos,
toca para mí en la última noche.
Bésame desde el recuerdo y,
transporta mi frágil pensamiento,
hacia la palabra expresada en estos versos.
Bésame con calma, vida.
No huyas de mí. Ni te escondas.
Acaríciame con pausa,
las notas de la fuente se empañan
por mis lágrimas interiores.
Recuerdo. Vivo, sí, quizás…

® Helena Sauras

Poema publicado en la «Antologia 2014 Poetes de l’Ebre»

A Dora y a Pablo les gusta bailar el tango todos los viernes en su salón. Pero hoy Dora se aproxima peligrosamente hacia la escalera movida por la desilusión:

No habrá otro mañana para ti pronuncia Dora empujando a Pablo que cae por todos los peldaños. Doce años ha durado ese matrimonio y el único regalo que he tenido ha sido esta alianza dice acusándole y cogiéndola de su dedo anular.

Un roedor perdido, de los tantos que corren por la mansión, es el único testigo de su mala acción.

Un reguero de sangre mancha el suelo de madera. Pablo se ha desnucado y muere en el acto.

Ni toda la riqueza que abunda en ese hogar frío, se lamenta la reciente viuda nada, me hubiera hecho más feliz que estrujar a un niñito entre mis brazos. No me diste ni un solo hijo, Pablo habla con su marido de cuerpo presente . Y has pagado por ello añade mientras comprueba que Pablo ya no tiene pulso y le quita su alianza.

La viuda
Imagen Creative Commons de Araí Moleri Riva-Zuccelli

Minutos después, Dora une los dos anillos con una cadena y se los pone en el cuello para usarlos como talismán.

Me van a proteger contra el silencio y la soledad a partir de ahora piensa en voz alta.

Frotando los dos anillos, uno contra el otro, Dora descubre como desprenden unos polvos de color naranja. La mujer, sorprendida, decide guardarlos en un frasco de cristal en el estante de la cocina.

Por si las moscas. Creo que me pueden servir para alcanzar deseos en un futuro.

Anochece en la mansión y Dora intenta dormir, pero no puede. Las sábanas están muy frías y piensa que tiene que deshacerse del cuerpo de Pablo antes de que sea demasiado tarde.

Mañana va a venir la asistenta y no puede encontrar el cadáver.

Dora arrastra a su marido muerto hacia el sótano. Limpia todo lo que puede para no dejar ni rastro.

***

A la mañana siguiente, Rita, la asistenta, viene muy cantarina.

Dime qué secreto guardas para venir tan contenta al trabajo comenta por lo bajo Dora.

¿Y el señor de la casa no está? 

No, salió ayer de viaje se apresura a decir la viuda.

Qué raro dice Rita mientras empieza a limpiar los estantes de la cocina. Juraría que esta mañana lo he visto.

Los ojos de Dora se desorbitan por la sorpresa y el escalofrío que experimenta.

¡Eso es imposible, Rita! 

O quizás…. duda la chicame lo pareció ¿Qué le ocurre, señora? —Y al girarse hacia Dora y, con el susto en el cuerpo por el tono enfadado que desprende su jefa, el frasco de cristal le resbala de las manos.

Un pequeño ratoncillo, perdido y astuto, ha aparecido en escena y se dispone a comer los polvos mágicos.

¡Nooooo! chilla la viuda cogiendo una escoba y dando golpes al roedor.

El pequeño roedor, que ha comido más polvos de los que aparenta, está cambiando misteriosamente de aspecto, convirtiéndose en el niño que Dora siempre deseó.

¿Por qué mataste a papá? le pregunta el niño pelirrojo y de ojos verdes a Dora después de la metamorfosis.

Se produce un eterno silencio que solo se rompe cuando la viuda intenta huir de allí.

Señora, dice ahora el niño dirigiéndose a la asistenta rápido, llame a la policía. Tenemos aquí a una asesina.

Rita se apresura a cumplir las órdenes del niño.

***

El juez no tarda en dictar sentencia después de que la policía haya descubierto el cadáver en el sótano. Dora es encarcelada de inmediato.

Por las noches, los roedores de la cárcel chillan y no la dejan dormir. Permanecer en la celda se convierte en un acto peliagudo sabiendo que hay un niño que la espera cuando termine su condena.

La viuda se lamenta pues ya no puede frotar su talismán, porque un funcionario de prisiones se lo ha requisado. Un desasosiego la atormenta pues no sabe en qué manos habrá caído, ni qué deseos está a punto de satisfacer, ni quién lo sabrá usar.

® Helena Sauras


NOTA DE LA AUTORA: Ese ha sido el resultado de mi participación en el taller de escritura de Literautas de este mes de febrero. Tenías que inventar una historia de máximo 750 palabras, que contuviera las siguientes 12 palabras: 

tango, roedor, escalera, talismán, alianza, frasco, viuda, regalo, naranja, mañana, secreto, doce.

Siempre quedará un rastro
de poesía en tus ojos tristes,
de silencio se cubrirá tu respiro.

El viento mueve tu pelo,
en ese latir que tienen los versos.
Callas. Es inaguantable tu mirada.

No fluye la palabra en ese río seco.
Veo molinos en tus ojos parados y grises.
Habla. Comparte tus ideas conmigo,
ya basta de encerrarse en una misma.

Quisiera besar un molino en movimiento,
en el pedestal de tu adiós amargo.
Las palabras que no nos dijimos,
vuelan en la carta de mis labios.

Hoy recuerdo el último vacío,
mi mano parada en el buzón silencioso,
que aprende a escuchar tu rima y su significado.

® Helena Sauras

Imagen Creative Commons  de Nico Sagredo en FlickR
Imagen Creative Commons de Nico Sagredo en FlickR