Estaba ensayando para el recital que hicimos ayer al lado del río Ebro. Recité con mascarilla y sin bajar la guardia en ningún momento. En la página de Facebook del blog compartiré los distintos vídeos de Poetes de l’Ebre. Menos mal que el tiempo acompañó, el viento del día anterior cesó y tuvimos un día …
Un sacapuntas despuntaba el alba.
Dibujaba con palabras en el folio.
Mi trazo se borraba por la goma al corregir
mi escritura en clase. Una maestra, en mis juegos
encarnaba. Enseñar, y aprender con la sonrisa
en los labios, que beben con avidez, sabiduría.
Equivocarse al saltar a la comba.
Caer, y levantarse con las rodillas peladas.
Reír con los dientes de leche caídos, sin vergüenza,
inocencia que acalla fierecillas en el patio.
Pelotas rebotando contra el suelo, encestando
sin parar amistades. Compañeros en la calidez
del recreo. Algarabía de pensamientos que nacen
desde mi recuerdo. Aquí estoy, con el lápiz deslizándose
de mis dedos, sin punta ya, con la oscuridad se apaga.
Primavera, deshojando cuentos POEMA 1: «Ocaso primaveral» del poemario «Entre la luz, el ocaso y el contraste»:
Fluye la vida hacia el ocaso, un soplo de finales de marzo, me hizo respirar la primavera. Nací cuando el día crecía en aroma, un pétalo sesgó mi rostro de ausencia, la memoria no es sólo lo que uno no olvida. Nací entre la luz, el ocaso, y el contraste. Entre las olas de esa lluvia de abril, se empeña la ventana del recuerdo. Ocaso primaveral que desata esa fina brisa de mi ombligo. Una herida abierta en la entraña. Nací. Llené mis pulmones de futuros respiros. El día decae hacia una plácida primera noche. Llena, la luna preside mi malestar que cruje mis sentidos. Fue la noche más inexperta por ser la primera; sin experiencia en eso del vivir, nací con ansias de crecer, sin poder creer que esa vida fuese tan mía, sin querer perder la oportunidad del durar todavía.
Prólogo del poemario «Entre la luz, el ocaso, y el contraste»
Quizás sueño, sí, quizás
contemplo la brisa de la ciudad
desde una ventana con prisa.
Recuerdo las estaciones pasar
sin detenerse, veloces, al son, sin olvido.
El pitido de esa ciudad me ensordece.
La vida pasa sin detenerse, mueve sus muslos
provocando la sorpresa al tiempo que transcurre.
Quizás ella también sueña, como yo.
Estamos hechas de la misma historia,
besamos el mismo polvo onírico.
La vida pasa, mueve graciosa sus caderas al compás,
con prisa o no, qué más da ahora que huimos
hacia la incertidumbre de lo que pasará.
La sirena engulle mis sentidos,
esa brisa cierra mis párpados,
ciudad de amores vividos,
toca para mí en la última noche.
Bésame desde el recuerdo y,
transporta mi frágil pensamiento,
hacia la palabra expresada en estos versos.
Bésame con calma, vida.
No huyas de mí. Ni te escondas.
Acaríciame con pausa,
las notas de la fuente se empañan
por mis lágrimas interiores.
Recuerdo. Vivo, sí, quizás…
® Helena Sauras
Poema publicado en la «Antologia 2014 Poetes de l’Ebre»
Poema que forma parte del poemario que estoy actualmente escribiendo: «Los silencios solitarios». Con un engaño de besos decoré tu boca tupida,fruncías los labios, entrega más o menos fingida,nos separaba un umbral de saliva. Quise ser la sonrisaplacentera que removía la tierra de tu tez morena. Con una falacia de caricias pinté tu torso …