Estoy en una sala sin ventanas, en la comisaría de la policía, lugar donde nunca antes he estado y mi cabeza se ha parado del impacto. Otro hombre con los ojos grises y fríos me interroga: ―¿De qué conocía a Luz Casas Ribes? ―Trabajé hace un tiempo con ella en la academia donde trabajo. …
¿Hacia dónde has partido, amor?
Lo busco y no lo encuentro.
Ya no quiero ese espacio. Está vacío.
Y ya no amanecen las vivas ilusiones.
¿Hacia dónde has escapado, tiempo?
Retrocedo en cada recuerdo.
Me ahondo en el frío sofá.
Sombras de luz mi llanto dibuja.
Es mi lugar aquí.
Es mi momento ahora.
Amor propio, regresa y cuéntame
cómo vivir mi vida, la que se me escapa.
Como un transeúnte perdido en la ciudad,
como una manecilla parada en un segundo,
así transcurre y así se va la vida.
¿Pero, qué quedó de ella? ¿Qué me deparará?
Prólogo del poemario «Entre la luz, el ocaso, y el contraste»
Quizás sueño, sí, quizás
contemplo la brisa de la ciudad
desde una ventana con prisa.
Recuerdo las estaciones pasar
sin detenerse, veloces, al son, sin olvido.
El pitido de esa ciudad me ensordece.
La vida pasa sin detenerse, mueve sus muslos
provocando la sorpresa al tiempo que transcurre.
Quizás ella también sueña, como yo.
Estamos hechas de la misma historia,
besamos el mismo polvo onírico.
La vida pasa, mueve graciosa sus caderas al compás,
con prisa o no, qué más da ahora que huimos
hacia la incertidumbre de lo que pasará.
La sirena engulle mis sentidos,
esa brisa cierra mis párpados,
ciudad de amores vividos,
toca para mí en la última noche.
Bésame desde el recuerdo y,
transporta mi frágil pensamiento,
hacia la palabra expresada en estos versos.
Bésame con calma, vida.
No huyas de mí. Ni te escondas.
Acaríciame con pausa,
las notas de la fuente se empañan
por mis lágrimas interiores.
Recuerdo. Vivo, sí, quizás…
® Helena Sauras
Poema publicado en la «Antologia 2014 Poetes de l’Ebre»