Mi luna

Mi luna tenía manos de seda

que tocaban el latir del corazón.

Mi luna tenía infinitos luceros

que me miraban y me sonreían.

Mi luna tenía una rosa roja

que me besaba en la comisura de los labios.

Mi luna tenía piel de algodón

que me acompañaba en las noches

Mi luna tenía voz de ángel

que acariciaba mis oídos.

 

Diabólica niebla que eclipsó mi luna,

que se esfumó, que se fue, que no volverá…

Y sólo vivo por el recuerdo que pasó,

que sigue pasando en mi mente embriagada

por el deseo que se escapó de mi.

 

En este lejano horizonte hay mil lunas,

pero ninguna será como ella,

que brilló en lo más profundo de mi universo.

Sólo mi luna puede encender la chispa de mi amor.

Imagen Creative Commons de mauro en FlickR.

Imagen Creative Commons de mauro en FlickR.

Tarde herida

Sangra la tarde herida

por la lucha de este amor que se va

tiembla como las hojas secas

por el frío de vivir.

 

Más el mañana no llama

a la triste puerta de mi existir

melancólicas corolas marchitas

que el sol no seca.

 

Tarde herida, muerta tarde

que me envuelves

en este lento atardecer

los astros brillaran cuando salga el sol.

Tarde herida

Cómo sangra la tarde herida

 

Sueños

Emerge tu recuerdo en la noche olvidada,

en mi mente está su cálida pasión

que acaricia el latir de mi corazón

y sus besos, aún los siento en el fondo del alma

 

Sólo son hadas que alegran mis sueños

con el cantar de sus voces de ensueño

construyen grandes castillos de hielo

y sus manos hacen crecer mi anhelo.

 

Soñando espero ese dulce despertar

para encontrarme con el príncipe que he de amar.

Sólo son sueños, ya lo sé

pero sucumben la pasión de mi sed.

Sirena

Soy un marinero perdido en el mar

la niebla del olvido

cubre el llanto del cielo.

La tarde está dormida.

 

Bella sirena que cubres

el cielo con tu carmín

y arrastas las nubes con tu canto

no tejas la telaraña esta noche

 

Quiero quedarme mirando tus verdes pupilas

la tarde está dormida, no la despiertes.

No quiero ser el ocaso

y estar perdido en tu recuerdo.

 

Sirena, espejismo de arena y de sal

revive la leyenda en mi

tu larga melena no es mi muerte

más no estoy vivo sin ti.

Primavera

Sensaciones ocultas
en el fondo del alma,
oscuro corazón de eclipse solar
tú no sabías lo que era amar.

En este canto de ruiseñores
tu sonreír
me ha hecho deshojar la margarita
alegre como el bello canto.

Mano infinita de viento
lleva esta cálida semilla
a mi frágil jardín
para que brote la amapola de mi sonreír.

Helena Sauras

 

DSC_0253

Foto en el Delta del Ebro. Enero de 2015.

Tempestad

Navegaba por un inmeso mar,

por los océanos del corazón,

el cielo gris depositó su lluvia

primero era fina

luego fue más densa.

 

El barco se agitaba

y yo luchaba por no caer por la borda

pero una ola me arrancó

y no vi orilla alguna.

 

Naufragué por anchos mares…

El amor se terminó.

¡Maldita tempestad que terminó con mi vida!

Poema de Tempestad

Foto de Asturias.

Corazón inalcanzable

Envuelta en mi pensamiento

por los aires volaba

y descubrí un sentimiento

que por entonces ocultaba.

 

Sin saber el por qué

eres algo importante para mi

sin pensar nada más

mi corazón gira entorno a ti.

 

Y tú no te quieres ahogar

en este río de cristal

donde las estrellas no dejarán de brillar

en mi mar de dudas.

 

No te reías

y tu sonreir para mi escondías

en ese rojo cofre

tan inalcanzable para mi.

 

Te busco sin encontrarte,

¿dónde estarás?

Te admiro sin conocerte,

¿cómo serás?

 

Nunca podré atrapar tu corazón

por eso me derrumbo en la depresión.

 

Eres un dulce hechizo

que sigo viendo presente en mi mente

y seguirá vivo en mi

hasta que con un beso lo rompas .

Tormenta de deseo

Dos días infinitos sin ti
enredados en mi mente,
el cofre se partió en dos,
dejé de existir
intenté buscarme en las estrellas
pero ellas ya habían dejado de brillar.

Sólo oscuridad:
después de la tormenta viene la calma.
Los recuerdos vencieron el olvido.
Olvidar es morir: morir sin haber vivido.

Los recuerdos vencieron el olvido.
Por eso he vuelto;
para que estalle la tormenta del deseo,
para amarte sin frenos,
el viento nos acariciará en la dulce brisa de la vida,
el mar lamerá nuestras heridas aunque la sal nos duela,
somos dos almas gemelas luchando en este juego del amor.

El universo nos acompañará en nuestro viaje
y con nuestra pasión,
eclipsaremos la luna y las estrellas para que no haya testigos.

DSC_0117

En la Isla de Buda, esperando eclipsar las estrellas y los planetas para que no haya testigos…