Condensar la monotonía y el hastío en un poema y recitarlo a orillas del Ebro… Eso es lo que hice ayer. La vida fluye como el agua y no se detiene. Sed felices y aprovechad el instante.
La vida
¿Hacia dónde has partido, amor? Lo busco y no lo encuentro. Ya no quiero ese espacio. Está vacío. Y ya no amanecen las vivas ilusiones. ¿Hacia dónde has escapado, tiempo? Retrocedo en cada recuerdo. Me ahondo en el frío sofá. Sombras de luz mi llanto dibuja. Es mi lugar aquí. Es mi momento ahora. Amor propio, regresa y cuéntame cómo vivir mi vida, la que se me escapa. Como un transeúnte perdido en la ciudad, como una manecilla parada en un segundo, así transcurre y así se va la vida. ¿Pero, qué quedó de ella? ¿Qué me deparará?
® Helena Sauras



