Sangra la tarde herida por la lucha de este amor que se va tiembla como las hojas secas por el frío de vivir. Mas el mañana no llama a la triste puerta de mi existir, melancólicas corolas marchitas que el sol no seca. Tarde herida, muerta tarde que me envuelves en este lento atardecer. Los astros brillaran cuando salga el sol.
® Helena Sauras

