―¡Elisa! ¿Eres tú? Y tardo en responder. Una emoción me recorre entera. La voz de Sandra somnolienta se despeja. El tiempo se para, y mis labios con mis dientes haciendo presión en el labio inferior se retrasan en hablar. ―Sí… ―digo al fin con un hilo de voz soltando los dientes―. Soy yo. Sandra, …
