Suspicaz, suplica tu mujer

Verano, interpretando nuestro amor

POEMA 12: “Entre la luz, el ocaso, y el contraste”

Suspicaz, suplica tu mujer
que te quedes esa noche.
Sumida, me abandono al bullicio
que brota de mi interior.
No hallo razón para quererte más.
A pesar de la dificultad, eres mi héroe,
extraño una epopeya que me dicte
mi lugar natural en este mundo.


Incómoda tu mirada,
cuando regresas al claro bosque,
con tu nueva motocicleta.
La mancha de carmín, efecto desmesurado.
Fogosa tu voz, me confiesa que ella ya lo sabe,
Nublados tus ojos, no nutren mis labios.
Tu matrimonio estancado, dices,
pesa más que una reja de hierro forjado
en nuestra amorosa e impropia relación.


¡Qué ola de libertad nos bañaría los pies
en los maravillosos años que nos quedan!
Mi juventud está huyendo un poco más a cada instante,
siento que pierdo mi tersura, repetida hermosura,
emigrando de mi gruesa trenza que antes envolvía.
Me mareo al ver cómo te marchas, y
mendigo acompañarte ni que sea una sola vez.
Afirmas pesadamente y suspirando a mares.