Acerca de Helena Sauras

Amante de la literatura, leer y escribir. Sueño con ser escritora y voy practicando cada día.

Dependència

No has tardat a decorar el meu cor d’agradables desitjos i, prefereixo abocar-me a aquesta agradable sensació. Però tu no hi poses cor. Estàs atabalada i tens pressa per acabar. Jo em quedo pensant que no hi tornaràs. Però a l’endemà, abans de les nou del matí,  tornes a despertar-me, a vestir-me i a pentinar-me els cabells. I fem els exercicis que em pertoquen.

Em pagues amb un somriure abans de tornar a marxar i jo et donaria calés que agafaries amb lentitud. És l’únic moment del dia que em veig capaç de tot. Però tu acabaries per deixar-los damunt la taula. El bàlsam que m’has posat per fer-me funcionar els músculs ja ha estat absorbit per la pell. I si em concentro, encara puc notar el seu aroma a l’ambient.

I ara m’agafa una punyent pena, perquè no soc res sense la calidesa de les teves mans que m’ajuden. Sense tu, cauria a un forat del que no m’aixecaria. I em sento com una trista marioneta on el destí s’encarrega d’anar-me prenent els fils dia a dia. Tinc por que un dia perdis les claus i ja no tornis. No podria obrir-te. I això que la porta del meu cor sempre estarà oberta per a tu.

M’he creat un paradís carregat de somriures per resistir, lluny de la dependència que em provoca la barrera del meu cos. Únicament per viure, mentre la vida avança de pressa. Cada segon, menys esperança, però tinc el caliu de la ciència que investiga. Sense ella, tot seria més feixuc. I també sense l’oportunitat de veure’t cada dia, que m’obren d’alguna manera aquestes ganes de viure, que m’empenyen a fer tot el que em mana l’equip mèdic.

Penso si no m’aferro a un impossible, i si alguna vegada podria tornar a la vida d’abans. Aquella que, en un determinat moment, podria arribar a seduir a una dona. M’era fàcil fer-ho. Ara fa temps que no puc. Des de l’accident, tot ha canviat. Tu em veus com una persona malalta i jo et veig com la joia més preuada de cada dia. Si no ens haguéssim conegut en aquestes circumstàncies, ¿m’hagués fixat amb tu? Possiblement no.

Abans em fixava amb l’embolcall i no amb l’interior. L’accident m’ha fet canviar i percebo les coses de manera diferent. Per això no entenc com pots tenir tanta pressa per acabar. O potser sí. Després de passar-te la teva jornada laboral entre pacients, una nena, el centre del teu cor, et reclama. I no vols tardar en anar a buscar-la a l’escola bressol ni cinc minuts.

La aventura de escribir

Escribía de espaldas al mundo. Fuera de su casa, pasaban sucesos terribles. De vez en cuando, los visualizaba desde un pequeño televisor, pero ella prefería ensanchar su mundo interior. Aquellas palabras la acompañarían durante toda la vida. Eran insignificantes sus historias, narraciones mundanas, pero ¿acaso el universo brillaba distinto desde que ella existía?

No necesitaba mucho para imaginar. Solo que su mente pudiera crear nuevas ideas. Algunas nacían como una tormenta. Era cuando se sentía inspirada y dejaba que fluyeran llenándola de energía. Se sentía feliz cuando esa sensación ocurría, como si una dosis de vitaminas fuera inyectada para impregnarla.

Otras veces, se forzaba a escribir para hacer desaparecer la melancolía que en ocasiones la invadía. Era cuando no tenía ganas de levantarse de la cama y, se quedaba sin fuerza, como si un cortocircuito hubiese recortado la comunicación entre sus neuronas.

Navegaba entre un universo de contradicciones y sus historias nacían precisamente de ahí, de sus conflictos interiores. Hilvanaba sus palabras con maestría porque le había dedicado tiempo a su aprendizaje. Era cuestión de técnica y de mucho trabajo. En ocasiones, se aventuraba a probar tramas novedosas. Podía ser original hasta la médula y lo hacía hasta quedar exhausta.

Sentía placer por escribir y no buscaba reconocimiento, ni éxito, ni nada que la hiciese ser diferente a los demás. Lo hacía porque, mientras enlazaba sus pensamientos en palabras, se sentía viva. Había construido una burbuja hecha a su medida y sus miedos, los que evitaba mirar en el televisor, habían desaparecido.

Imagen Creative Commons de Pixabay en Pexels.

Elena sabe de Claudia Piñeiro

«Elena sabe» de Claudia Piñeiro nos narra la historia de una madre que quiere saber qué pasó con la muerte de su hija. La investigación se da por cerrada, pero Elena no la da por terminada y empieza a investigar por su cuenta.

Pero Ella, la enfermedad neurodegenerativa que padece, no se lo pondrá fácil. Elena intentará continuar hasta el final para saber quién asesinó a Rita.

Una novela que te mete de lleno en un cuerpo enfermo y llegarás a sentir cómo lo hace la protagonista, andando por los suburbios de la capital, yendo en transporte público y conociendo a los diferentes sospechosos del crimen.

Es un libro corto, 200 páginas, pero con un mensaje claro: «Es un relato que rompe el silencio y se pronuncia en voz alta sobre la libertad de elegir».

Portada de «Elena sabe» de Claudia Piñeiro

Lluvia fina de Luis Landero

«Lluvia fina» de Luis Landero es una novela de personajes donde cobran tanta fuerza, que te obligará a recordarlos.

A partir de una anécdota, una supuesta celebración familiar, saldrán los viejos rencores de cada uno. A través de los diálogos y de una buena confidente, Aurora, irás conociendo parte de su pasado y por qué se han mantenido distanciados durante tantos años.

Conoceremos la vida de Gabriel, Sonia, Andrea, Aurora, Horacio y de la madre. Como está escrito en la contracubierta, «Las antiguas querellas van reapareciendo como una lluvia fina que amenaza con formar un poderoso cauce a punto de desbordarse». Poco a poco, está lluvia inicial e imparable calará e impregnará al lector de gotas. Y cuando la termine, no le dejará indiferente.

Una novela emotiva, corta, pero muy intensa y acompañada de un inesperado final. Recomiendo su lectura.

Suspicaz, suplica tu mujer

Verano, interpretando nuestro amor

POEMA 12: “Entre la luz, el ocaso, y el contraste”

Suspicaz, suplica tu mujer
que te quedes esa noche.
Sumida, me abandono al bullicio
que brota de mi interior.
No hallo razón para quererte más.
A pesar de la dificultad, eres mi héroe,
extraño una epopeya que me dicte
mi lugar natural en este mundo.


Incómoda tu mirada,
cuando regresas al claro bosque,
con tu nueva motocicleta.
La mancha de carmín, efecto desmesurado.
Fogosa tu voz, me confiesa que ella ya lo sabe,
Nublados tus ojos, no nutren mis labios.
Tu matrimonio estancado, dices,
pesa más que una reja de hierro forjado
en nuestra amorosa e impropia relación.


¡Qué ola de libertad nos bañaría los pies
en los maravillosos años que nos quedan!
Mi juventud está huyendo un poco más a cada instante,
siento que pierdo mi tersura, repetida hermosura,
emigrando de mi gruesa trenza que antes envolvía.
Me mareo al ver cómo te marchas, y
mendigo acompañarte ni que sea una sola vez.
Afirmas pesadamente y suspirando a mares.

Otro verano nos baña la piel

Verano, interpretando nuestro amor

POEMA 11: “Entre la luz, el ocaso, y el contraste”

Otro verano nos baña la piel,
y yo, besándote intensamente la espalda,
porque no puedo hacerlo de frente,
Escribo en mi diario personal.

Diré que todo me hace sombra.
Soy la otra en esos días largos:
pardo, el contorno de mis ojos,
parco, mi sueño por no tener sosiego,
silencio, el secreto de mis labios,

Creo que un siseo desafortunado,
aumentará la sospecha en tu mujer.
Algún día cercano, nos sorprenderá.

Disimulan sentimientos mis gestos,
firmas autógrafos a tus seguidores,
Te sigo desde una distancia aparente,
porque yo soy la autora de tus sueños.
¿No crees, amor? Regálame una sonrisa.

Ese oscuro día,
mancho de carmín el cuello de una servilleta.
Inocentemente, tu camisa se asusta.

Nuestro fruto, un bastardo

Verano, interpretando nuestro amor

POEMA 10: “Entre la luz, el ocaso, y el contraste”

Sin moraleja, nuestra relación.
Sube una ceja sinceramente,
que me envuelva tu facción,
tu gesto, sorprendido al verme.
Una fabulosa fábula te relataría,
pero es tan oscura la realidad…

Siento pavor al pensarlo,
nuestro fruto, un bastardo;
rechazado por esta sociedad,
aún sin madurez de edad.

Voy a arreglarlo, a volar
por cielos extraños, extranjeros.
Pero la sangre me sorprende
en el aeropuerto. Me desmayo.

Aborto espontáneo, una palabra
tuya hubiese bastado
para que naciera la tranquilidad.
en mi rostro. Una lágrima muere
en la comisura de mis ojos, reprimida.

Tú no estás. No existe divorcio
en la punta de tus labios,
interpretando un papel estás,
Atado a ella de por vida,
vuestra unión es inquebrantable.
Lloro al tomar conciencia.
¡Es tan áspera la espera!
Me enseña el día, su alba más amarga.

Un piano repiqueteaba

Verano, interpretando nuestro amor

POEMA 9: Entre la luz, el ocaso, y el contraste

Un piano repiqueteaba una melancólica canción.
En el restaurante de tus labios,
comía con avidez y gana.
Acariciaba tus notas al recibirlas,
su olor a tinta perfumada, una bendición.
¡Qué grato aquel mensaje que anunciaba
un nuevo encuentro! Fulgor en mis entrañas.

Con donaire te miraba.
Tus ojos eran volátiles
en contacto con los míos.
Se escapaban de ellos las ajenas miradas.
El contacto de tus manos, melodía insuperable,
tejiendo una novela en mi diminuto cuerpo,
cada caricia, un capítulo sin fin.

Interminable nuestra historia. Así la sentía.
Sin temor, la vivía como algo mágico, inhumano.
Un piano se atranca en mitad de la melodía,
impropia fortuna que me desnuda sin mesura.