Mi mundo literario

Las creaciones literarias bilingües de Helena Sauras

Al empezar el año, me propuse cumplir el reto de leer dos libros al mes. Lo he logrado y estoy contenta por haberlo conseguido. Veinticuatro libros me han acompañado este 2019

He leído catorce libros escritos por mujeres y diez libros escritos por hombres. Os explico a continuación por qué es así. He participado en un Club de Lectura mensual que organizaban en la biblioteca de mi ciudad con lecturas feministas. Ha sido la primera vez que participo en un Club de Lectura presencial y la experiencia ha sido muy buena. Además, he podido relacionarme con gente que tiene la misma afición que yo. A través de lecturas, hemos compartido experiencias y hemos podido expresar nuestra opinión. En 2020, espero continuar participando en estos clubs enriquecedores.

Con lo que hace referencia a los géneros literarios, empecé el año con un libro de relatos. Os estoy hablando de «Una noche en el paraíso» de Lucia Berlin. Eran pequeñas historias que alterné con un libro muy interesante: «El poder del mito» de Joseph Campbell.

En febrero, volví a releerme «El código Da Vinci» de Dan Brown para poderlo analizar en una clase virtual como oyente. Al mismo tiempo, disfruté de una novela feel good que me dejó un buen sabor de boca. Fue con «Todos los veranos del mundo» de Mónica Gutiérrez. Si no lo has hecho ya, te animo a leerla. No te arrepentirás.

En marzo, le tocó el turno a «El vientre de la ballena» de Javier Cercas. Es la primera novela que leo de él y me ha descubierto a un buen escritor. Me leí también la primera lectura para el Club de Lectura Feminista, pero por cuestiones de fuerza mayor, no pude asistir a la primera toma de contacto. Pero el libro me sirvió de introducción: «Tothom hauria de ser feminista» de Chimamanda Ngozi Adichie.

Llegó abril y con esta estación primaveral, decidí leerme «Feliz final» de Isaac Rosa. Lo recomiendo a todas las personas que han terminado con una relación de pareja. El libro está contado a dos voces y de una manera muy original analiza las relaciones humanas. La portada es preciosa. Al mismo tiempo, leí «Cartas a un joven novelista» de Mario Vargas Llosa. Cada capítulo invitaba a la reflexión y al final llegué a la conclusión que tenía que ponerme a escribir sí o sí. Que en lugar de leer sobre tanta técnica literaria era el momento de ponerlo en práctica.

«Todo el bien y todo el mal» de Care Santos, me aproximó al abismo. Y disfruté con sus personajes. Cuando lo terminé, descubrí que próximamente iban a publicar una segunda parte. Cuando llegue el momento, lo voy a leer. Espero que sea antes de pasarme más de media vida leyendo.

Fui a una actividad cultural que impartían en la biblioteca de Tortosa. Consistía en un taller de escritura. Lo hacían en la sección de libros de ficción. Con tanto libro, busqué si había tomos de una autora que me habían recomendado: Rosa Regàs. Casi salto de alegría cuando vi que, aparte de haber diferentes libros de ella, también estaba el libro que buscaba. Lo tomé prestado y «Música de cámara» se convirtió en uno de los libros favoritos de este año. La historia avanzaba con cada capítulo y con cada uno de sus personajes.

El Día del Libro me compré tres libros que he conseguido leer ya. Elia Barceló, con su edición de bolsillo que compré en mayo, me descubrió que había formas muy interesantes de narrar. «Las largas sombras» me recordaron un poco a «Media vida» de Care Santos, novela que leí el año pasado.

Continué con el Club Feminista con Leticia Dolera y «Morder la manzana» y la novela de «L’últim patriarca» de Najat El Hachmi, que logró sorprenderme por ese inesperado final. Con razón ganó el premio Ramon Llull en 2008.

Para continuar cumpliendo mi sueño de ser escritora, leí en versión Kindle «Mamá, quiero ser escritor» de Blas Ruiz Grau, para conocer otras experiencias de personas del gremio y no rendirme con mi objetivo.

Antes de las vacaciones, asistí al último Club de Lectura Feminista con «Teoría King Kong» de Virginie Despentes. Prometimos reencontrarnos en septiembre.

Gracias a la entrevista del programa televisivo de «Página Dos» descubrí «Bitna bajo el cielo de Seúl» de Jean-Marie Gustave Le Clézio, una fábula urbana llena de sensibilidad. La compré El Día del Libro, pero no fue hasta el verano cuando decidí leerla.

Cuando la terminé, le llegó el turno a «Lluvia fina», mi segunda novela favorita de este año. Me encantó la forma en que está contada y esa fatalidad de la que no podemos escapar. Es una novela de personajes que tienen tanto peso que parece que te están observando.

Con «Elena sabe», entré en una espiral y una enfermedad neurodegenerativa que me engullía y de pasó descubrí a una buena escritora, Claudia Piñeiro.

Al participar en un concurso de Youtube a través de un blog de literatura, gané la nueva novela de Víctor del Árbol: «Antes de los años terribles». Emocionada, no dejé de leerla y me consideré una persona con buena estrella por unos días. Muchas gracias a la editorial por enviármela. Ha sido una de las novelas más duras que he leído y celebro que el autor continúe descubriéndonos mundos e historias que están deseando ser contadas.

Empezando el otoño, también he cumplido el objetivo de leerme «Berta Isla» de Javier Marías, novela que tenía pendiente desde que fue publicada. Después de ella, le tocó el turno a «Un mar violeta oscuro» de Ayanta Barilli, finalista del premio Planeta del 2018. Me encantó. Y disfruté con la combinación de narradores y las historias que en ella se cuentan.

Volvió a funcionar el Club de Lectura Feminista de la Biblioteca con «La ciutat de les dames» de Christine de Pizan. Una autora veneciana del siglo XIV y se considera la primera obra feminista de la historia. Ha sido un libro muy interesante. Con su lectura he conocido leyendas e historias que no son nada conocidas en nuestra cultura. La Razón, la Rectitud y la Justicia son las tres damas con las que la autora dialoga y nos guían durante todo el libro.

Por último, «Càmfora» de María Barbal, libro con el que he participado este mes, me ha descubierto un juego de contrastes entre el mundo rural y el urbano. Ubicado en los años sesenta, una familia de un pueblo de Torrent que emigra a Barcelona. Es una novela bastante compleja, pero gracias a Montse Gatell captamos la mayoría de sus secretos. Pudimos apreciar las pinceladas que hay en todo el libro y reconstruimos las distintas piezas del rompecabezas. Me recordó la dureza de «Solitud» y alguno de los «Dramas rurales» de Caterina Albert.

Mientras leía el cuarto capítulo de «El latido de la tierra» de Luz Gabás, recibí una llamada que me abrió todo un nuevo mundo. Fue un cuatro de noviembre. Aquí se frenó un poco mi ritmo lector, para lograr el nuevo objetivo que tenía en mente. Próximamente os lo cuento. Ya me he extendido bastante con este post.

Pasad unas Felices Fiestas y una buena entrada de año.

Un comentario en “Balance de lecturas 2019

  1. Yolanda Cruz Ayala dice:

    Enhorabuena por todos los libros leídos. Tus explicaciones son muy buenas.
    Espero que algún día
    El Sonido de las Estrellas se encuentre entre ellas ❤

    Le gusta a 1 persona

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