Mi mundo literario

Las creaciones literarias bilingües de Helena Sauras

¿Dónde está el secreto de su éxito? —le pregunta un periodista tras la publicación de su última novela en una entrevista.

Ingrid sonríe enigmática y va recordando cómo se enfrentó a la página en blanco.

***

Ninguna buena idea latía en lo hondo de su cabeza y desechaba las pocas que le venían. «De eso ya he escrito, no voy a repetirme». «Eso es muy aburrido, no captaré el interés del lector». «Sobre ese tema, no me apetece escribir…». Después de varias horas sin nada sobre lo que escribir, en los que había trazado varios garabatos con su lápiz de la suerte, pensó que su amante no tardaría en llegar y no llevaba ningún conjunto de lencería atrevido.

Fue a cambiarse. «Mañana volveré a intentarlo», se dijo irritada mientras elegía un picardías de un cajón. Pensó que el sexo le vendría bien para despejarse.

Marcos no tardó en aparecer y, después de una sesión de sexo intenso, Ingrid paladeó una bebida. Había preparado dos gintonics con una rodaja de limón. Para romper el hielo, se interesó sobre el mundo de su amante:

¿Algo interesante que contarme?

Marcos, que no estaba acostumbrado a hablar con ella, se sorprendió y dio un buen sorbo al gintonic antes de contestarle con otra pregunta.

¿Cuándo volveremos a quedar?

No lo sé. Creo que tardaré en poder. Necesito tener como mínimo una buena idea para mi próxima novela.

Necesitas distraerte, ¿por qué no nos vamos de viaje?

Me temo que no va a ser posible.

¿No te hartas de mentir a tu marido?

Ingrid evitó contestar. Cuando Marcos se ponía así, era mejor callar. No era la primera vez que la presionaba a tomar una decisión que no se veía capacitada.

Al cabo de unos minutos de silencio en que ambos apuraron sus vasos, Marcos se levantó y se fue sin despedirse.

***

Ingrid intentó dormir y lo consiguió enseguida, porque cuando estaba bloqueada el sueño la vencía pronto.

Tras días en los que no consiguió escribir una sola línea coherente, decidió salir a dar una vuelta y darle conversación a un taxista.

Si no fuera taxista, ¿qué le hubiera gustado ser?

¿Yo? Contador de historias, sin lugar a dudas.

Pues cuente, cuente… —dijo Ingrid sacando su bloc de notas.

Aquel hombre tenía mucha labia, y en pocos minutos, le dio muchas ideas.

¿No te importaría intercambiar nuestros teléfonos? —le preguntó Ingrid al terminar el trayecto.

¿No estará intentando ligar conmigo, señora?

Ingrid le sonrió mientras lo negaba con su cabeza.

Es para quedar otro día. Usted me sirve de fuente de inspiración.

Me halaga que me lo diga, señora, pero tengo cuatro bocas que alimentar. No tengo tiempo para quedar con usted fuera del trabajo.

Quedaremos en el taxi y, mientras trabaja, me irá relatando lo que ocurre en esas historias que se inventa… Le pagaré como es debido.

Al llegar a casa, releyó lo que había escrito en su bloc de notas e intentó desarrollar alguna de ellas. Desatascaría su mente ante aquel folio en blanco que se le resistía.

Una, dos, tres… Palabras escritas. Algo más había conseguido de lo que tenía en un principio. Y así, sucesivamente, cada día, hasta que tuvo su novela lista para revisión. Su editor la admiró e Ingrid pensó que tenía el deber de compartirla con el taxista.

Ingrid le regaló un libro cuando tuvo los ejemplares listos.

Será el primer libro que me leo en años —dijo el taxista al saber que las historias que se había imaginado estaban allí.

Le daré un tanto por ciento de las ventas, señor, por cómo me ha ayudado a salir del bloqueo.

El taxista se emocionó al oírlo.

***

El secreto de mi éxito no se lo voy a revelar por el momento —contesta Ingrid a su entrevistador después de su evasión.

¿Cómo se consigue estar en la lista de lo más vendidos durante tantos meses?

Nunca imaginé que lograría escribir un best seller —contesta Ingrid—. Pero una vez se supera el bloqueo, soy imparable.

Y le guiña el ojo al periodista mientras piensa que esa noche tiene una nueva cita con su taxista para trabajar en su próxima novela.

Imagen Creative Commons de GorlitzPhotography en FlickR

5 comentarios en “El contador de historias

  1. Ocitore dice:

    Hola, Helena, me ha gustado mucho la idea del taxista con sus historias, podría explotarse más ese recurso con mayor profundidad. En tu narración no se le nota que sea tan interesante contando historias y la escritora no revela en absoluto su secreto. Quizás si te enfocaras menos en la primera parte y partieras del encuentro en el taxi, resultaría algo más emocionante como: Ella se subió al taxi, tenía una apatía enorme, el taxista se interesó por su estado y le empezó a contar sobre los clientes que había llevado a algún lugar, pasa de las historias habituales a las extrañas como la de una anciana millonaria que…o un hombre que llevaba una bomba…o un hombre desesperado que había descubierto que su mejor amigo andaba con su amante…o…o…

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  2. MT Andrade dice:

    Hola, un texto muy bien escrito, se lee con fluidez. Comparto el comentario anterior. Parecen inconexas las dos situaciones, la del amante y la del taxita, a menos que el encuentro en la noche con el taxista tenga otro sentido. Te invito a pasar por mi relato. Saludos

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  3. Cesar henen dice:

    ¡Hola, Helena! antes que nada agradecerte tu visita y comentario a mi relato, lastimosamente al cambiar la configuración de los comentarios el tuyo y otros más ya no aparecen, Aprovecho para comentar tu relato.

    Me gusta la idea del taxista como coautor de los libros vendidos, lo que no tanto, es como nos lo muestras, no dejaste espacio ni tiempo para descubrir junto con el periodista quien o como podía ser que Ingrid tuviera tanto éxito.

    Tengo entendido que lo puntos o asteriscos que tú has usado, solo se utilizan en párrafos o escenas muy extensas, así que no veo la necesidad de ponerlos.

    En general me ha gustado tu relato. Espero leerte para el próximo mes. ¡Saludos!

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  4. ¡Hola Helena! me ha gustado mucho tu relato, tiene una lectura muy fluida y los diálogos están muy bien identificados para cada personaje. Quizás, en la primera parte, haya demasiadas comillas por ser tan corto el párrafo aunque eso no dificulta la lectura, al contrario, le da más hincapié a la pausa; y las palabras identificadas en negrita no eran necesarias porque alteran un poco la lectura.
    Se produce un cambio abrupto entre la primera parte y la del taxista, pierde su conexión. En esta parte, comparto el primer comentario, hubieras tenido que centrarte más, des de un principio, en lo que es la segunda parte. No obstante y ante todo lo comentado, me gusta tu relato, has tenido muy buena idea con lo del taxi y todo el desenlace que conlleva.¡ Me ha dado inspiración y una gran idea!
    Enhorabuena y espero leerte el próximo reto. ¡Saludos!

    Rosanna

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  5. K.Marce dice:

    Saludos Helena:

    Aunque tienes un buen dominio de la escritura, he visto que cuidas mucho tu puntuación y la gramática. En mi percepción es que siendo un relato tan corto, nos muestras, cuatro escenarios. El segundo, con lo del amante, me parece casi metido por la necesidad de usar la palabra “lencería”. Ya que la conexión (y el backstory) no tiene ninguna relación con la historia del taxista. La cual creo debió profundizarse debido a que fue quien le rompió el bloqueo. Lo que si no veo es el temor al “folio en blanco”, sino una incapacidad de plasmar las ideas (porque sí las tenía). Otro punto, es que en el tercer párrafo, sigue llamando al taxista como:señor, cuando a estas alturas, ya debería de conocerlo y saber su nombre de pila. Un Don Gumercindo, o cualquier otro, nos bastaria para saber que ya existe una relación prolongada de “mutualismo”.
    En cuanto a la forma, creo que no debías marcar las palabras obligadas, estas deben pasar desapercibidas al lector y así se les resalta. También, en el caso de: Una, dos, tres… Palabras escritas.,
    es preferible la minúscula (palabras) ya que continúas hablando de lo mismo y no son dos cosas separadas.
    El uso de asteriscos entre escenarios, tampoco es recomendable, para un texto tan corto. Siendo que disponiamos de un espacio más libre a las setecientas cincuenta palabras, podías hacer un buen uso del flashback, explayándote un poco más en ello.Sobre todo para desarrollar como arrancar un escenario y diferenciarlo del anterior.
    Me ha gustado la historia, aunque siento un poco de apatía por la viveza de la escritora; ya que tomar las ideas de otro, es plagio. Y mucho más, cuando ella aprovechandose de la ingenuidad o ignorancia del taxista, ni siquiera le da el suficiente crédito. Espero jamás caer en ese tipo de inspiración.
    Un gusto, ¡nos leemos!

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